Cartas Amor y Misericordia
Las cartas de la colección Amor y Misericordia abordan temas de suma importancia para la constitución de nuestra espiritualidad: el Amor y la Misericordia. Muestran cómo Santa María Bernarda se sumergió en una relación íntima con la Santísima Trinidad, el Dios Uno y Trino, fuente de la que emana el don del carisma congregacional.
Pagar amor con amor
Yo sentiré un enorme consuelo el día en que sepa que Uds., comenzaron a recorrer los caminos de Dios con fianza filial, porque desde entonces cumplirán con mayor facilidad sus obligaciones y soportarán más fácilmente los pequeños sufrimientos físicos y morales
Muerte por amor
Seguramente Uds. han aliviado a muchas almas del Purgatorio, a causa de la Potencial, y también habrán movido con su fervor algunos pecadores.
Movimiento de la Gracia
Me parece muy bueno, querida hija, que el Divino Salvador la pruebe también un poco físicamente, porque esto presagia su crecimiento en la virtud.
Mi Dios y mi todo
San Francisco fue un varón de extraordinario desprendimiento y humildad, y por esto llegó en él amor a Dios a una altura y ardor inimaginables.
La Sagrada Comunión
Hija mía, Yo quiero que tú seas una ovejita conforme agrada a mi Corazón Yo te conozco y deseo que reconozcas como << Buen Pastor>>
Jesús la ama
Hoy le repito lo que le escribí hace años, a saber: «Jesús la ama es para que también Ud. lo ame con todo el corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas y con todo su ser»
Infinito amor
Ya no la veo aquí en su puesto de costumbre, pues ahora está de nuevo en medio de sus queridas confiadas, actuando como madre solícita, con los ojos fijos en su amado Salvador.
Dom celestial
Oh amor, oh Santo amor, tú eres un don celestial, y la palabra más dulce que pronuncia la lengua del mortal. Oh, cuán deseado y que el gran ejército de personas consagradas ardiera en ese santo amor a Dios.
Dios nos amó
“Dios es amor, y aquéllos que permanecen en el amor permanecen en Dios, y Dios en ello’’. Esto lo rezamos todos los días antes de comer.
Dios es Amor
«¡Ama a Dios y luego haz lo que quieras!» yo admiro en estas sentencias el inefable misterio del amor de Dios que se vuelca en las almas sencillas.
