Ave María
En Jesús amada hija:

Si usted práctica resueltamente los propósitos que me indicó en su esquelita, será feliz en su vida consagrada. Luego, querida hija, recuerde todos los días que va avanzando en edad, y que en poco tiempo comenzará para Ud. eternidad, donde ya nada se podrá trabajar ni sufrir por amor al amado Jesús. Procure amar mucho al divino Corazón de Jesús, porque esto le ayuda para dominar más fácilmente sus malas inclinaciones naturales.

Lleve sobre sus labios en cada instante las siguientes palabras que sacará del fondo de su corazón: «Todo por Ti, Sagrado Corazón de Jesús». Sí querida hija, dé gloria a Dios con una vida santa, y sálvele almas. No consienta otras intensiones fuera de éstas, ni halague a su yo, pues se engañaría y le haría daño. Repita también con frecuencia lo siguiente: Soy esposa de Cristo, mi Salvador, y sólo a El quiero pertenecer, y sólo por El quiero vivir. Mire, después de tantos años, pasados en la vida religiosa, es tiempo de morir seriamente a la vida puramente natural.
¡Adiós!

La saluda por el Dulce Corazón de Jesús su madre del Sagrado Corazón de María.
¡Ore por mí!

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