Ave María
En Jesús amadas hijas:
«Dios es amor, y el que vive en el amor, vive en Dios y Dios en él»(1 Juan 4,16). Queridas hermanas, qué hermosa y maravillosa vida sería vivir en el amor de Dios, de manera que también Dios pudiera vivir con gusto en nosotras. Es una verdad innegable de que Dios vive en el alma que está en gracia, y que no tiene pecado mortal. Pero debemos admitir también con fe profunda que es necesario aspirar seriamente a mayor perfección y a más amor, para que la anterior sentencia evangélica madure plenamente en nuestra vida espiritual.
En la oración antes de comer rezamos todos los días estas consoladoras palabras. Estemos atentas, porque son siempre un nuevo estímulo para crecer en el santo amor a Dios. Muy bien sabemos y reconocemos que Dios es amor. Pero, ¿descubrimos también nuestra tarea de corresponder prácticamente a este amor con nuestra vida?
Hagámonos presente ésto con frecuencia seriamente. Ciertamente nosotras somos débiles; sin embargo, si somos fieles en cosas pequeñas, y sicumplimos bien nuestras obligaciones, nosotras podemos llegar a una íntima y dichosa vida con Dios, no obstante ser tan débiles. Oh, el grande y santísimo Dios ama tanto a sus pobres criaturas que se abaja a vivir en ellas cuando ve que es amado por ellas en espíritu y de verdad.
Así, queridas hermanas, nuestra tarea consiste en procurar tener más fervor, más amor y más fidelidad en servir al buen Dios, y en ser más pacientes y generosas en las adversidades de cada hora.
Por tanto, no podemos malgastar nuestro tiempo precioso con desánimo, tibieza y mediocridad. Vean, si Dios nos ha llamado a un estado tan santo como es la vida religiosa, debemos hacer por nuestra parte todo lo posible para que de verdad se pueda palpar que Dios es amor, y el que vive en el amor, vive en Dios y Dios en él.
Por el Corazón de Jesús las saluda su hermana María Bernarda del Sagrado Corazón de María. ¡Oren por mí!
A 15 Pg. 78-79