La Ceja, Antioquia, Colombia, fue el punto de encuentro para el III Congreso Juvenil Vocacional, celebrado del 28 al 30 de junio en el Seminario de los Siervos del Espíritu Santo. Participaron
170 hermanas y jóvenes que están siendo acompañados por las Hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora, a través de los semilleros vocacionales y la pastoral, en diversos espacios de misión.
Luego de un animado momento de bienvenida y dinámicas de integración, se dio inicio oficial con el saludo de la Animadora Regional, Hna. Luz Mery Cardona Cardona, y la Animadora
Vocacional, Hna. Sindy Méndez, seguido de la presentación de las delegaciones presentes. La idea del congreso surgió en el contexto del quinquenio vocacional que vive la Congregación. Este año, nos unimos al canto de alabanza de San Francisco al Dios Creador, quien nos hace hermanos de todos y de todo. Conmemoramos los 800 años de la composición del Cántico de las Creaturas, lo cual representó una oportunidad para comprometernos con nuestra Casa Común.
Entre los momentos más significativos del congreso, se destacó la temática formativa sobre el “Cántico de las Creaturas – clave relacional inmersa en él”, abordando todos los elementos de la naturaleza. Esta fue guiada por la Hna. Paula Jaramillo. También tuvimos el valioso aporte de Fray Santiago González, OFM, representante del Movimiento Laudato Si’ y de la Oficina de Justicia, Paz e Integridad de la Creación, quien dirigió un taller titulado: “Reflexión sobre la contaminación de nuestra agua, tierra y aire”. Además, cada joven tuvo la oportunidad de diseñar un proyecto, con una guía orientativa, dirigido tanto a sus comunidades de origen como a sus propias vidas, centrado en acciones para mitigar y adaptarse al cambio climático.
Un momento muy especial fue la Adoración al Santísimo y la Eucaristia, el 29 por la noche, donde los participantes pudieron hacer la experiencia de Jesús presente en la Eucaristia, entregar, expresar a Él sus alegrías, dificultades y inquietudes vocacionales, dejándose tocar por el llamado de Dios.
El día 30, todos los participantes fueron enviados a una Toma Misionera en el ancianato, el hospital (especialmente en el área de urgencias) y el parque central de La Ceja, llevando un
mensaje de esperanza, paz y bienestar en medio del pueblo. Al finalizar la jornada, nos congregamos frente al templo del parque para entonar juntos el Himno del Congreso. A continuación, realizamos una oración por la paz y recibimos la bendición de envío, con el compromiso de reparar, recrear y reavivar nuestros hogares y lugares de origen.
El Congreso nos deja múltiples retos. Uno de ellos, inspirado en el espíritu de San Francisco de Asís, es el de reconectarnos: con nosotros mismos, con los demás, con Dios y con el
planeta que nos sostiene y nos da lo necesario para vivir, a través de pequeñas acciones cotidianas.
Que Dios nos ayude a cuidar, cultivar y acompañar las semillas que sembramos. Donar nuestro tiempo, nuestra oración, nuestro dinamismo y nuestro gozo vocacional es posible desde nuestros hogares fraternos y misioneros. Esta es nuestra responsabilidad… y debe ser también nuestra prioridad.








