¿Cómo será la experiencia de necesitar cuidados? ¿Cómo aceptamos la realidad de depender de otros para la alimentación, el transporte y la higiene? Esta es una realidad de la vida. Un día u otro, debido a la enfermedad, vejez, u otra limitación, todos experimentaremos la realidad de depender de cuidados. Para algunos, es una cruz difícil de llevar. Para otros, es algo que se puede aceptar y una oportunidad para experimentar cosas diferentes. La clave está en cómo encontramos maneras y oportunidades para replantear y vivir nuestras vidas con sentido ante lo que nos sucede. A continuación, acompañamos el sencillo testimonio de la Hermana Matilde Gurzynshi. Ella nos cuenta cómo su enfermedad la hizo dependiente de cuidados continuos y cómo acepta su realidad, buscando ocuparse de lo que da sentido a su vida y contribuir a la fraternidad incluso en medio de las limitaciones. Sigue el testimonio..

“Yo, la Hermana Matilde Gurzyshi, vivo en la Fraternidad Betania, en Paso Fundo, Brasil y necesito cuidados especiales debido a mi estado de salud. He sufrido secuelas de un cáncer que afectó mi columna vertebral y médula espinal. Estoy paralizada de cintura para abajo y uso silla de ruedas.

A pesar de estas dificultades, puedo hacer muchas cosas y, en ciertos momentos, asumo cierta coordinación. En la Fraternidad, participo en círculos de conversación, oración, misas, novenas, celebraciones, rosarios, actividades de ocio…

Uso la tecnología: estudio español, hago arteterapia en línea, sigo las actividades y la misión de las hermanas, y estoy presente a través de la oración y la sintonía. Me mantengo conectada con mi familia mediante la oración y las llamadas telefónicas. Tejo a crochet, regalando presentes a las hermanas y al personal en fechas especiales. Hago bolas navideñas para decorar el árbol de Navidad, dándole un toque especial de color a la celebración navideña.

Cuando estoy en la sala de enfermería, presto atención a las enfermeras, les envío mensajes positivos y rezo para que los procedimientos sean exitosos. Es muy grato estar aquí, donde recibo toda la atención necesaria y tengo más tiempo para orar y cultivarme. Estoy muy agradecido a la Congregación y a la Región Misionera São Francisco de Asís por su acogida y toda la dedicación que me han demostrado.
Ir Matilde Gurzynshi”