El 15 de marzo del 2026, cuarto domingo de cuaresma, la Congregación de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora estuvo en sintonía y conectada, acompañando con mucha gratitud y gozo, la celebración de Ingreso al Noviciado de las jóvenes Isabela Paulino da Silva y Marianne Ndulu. Isabela es brasileña, natural de la ciudad de Campina Grande, estado de Paraíba, Brasil. Marianne Ndulu es congoleña, natural de Kikwit, Provincia de Kwilu, Republica Democrática del Congo/África. La Eucaristia fue celebrada en la fraternidad del Noviciado, Medellín, Colômbia por Monseñor Juan Fernando Franco Sánchez, Obispo de Caldas, Antioquia.
En el primer año de Noviciado (que se conoce también como Noviciado Canónico), la jóvenes que ingresan van a vivir un tiempo de gracia donde se permitirán dejar encontrar, mirar, sondear y amar por el Señor. Madre Bernarda Bütler llama la etapa formativa del Noviciado de Jardín de Dios, pues se trata de un tiempo nuevo y propicio, con la finalidad de vivir la experiencia de Dios que fortalece la vocación religiosa, de intensificar la vivencia fraterna, además de internalizar el Carisma, el espíritu y misión de la Congregación. Es un espacio para cuidar, regar, abonar, podar, arrancar las hierbas dañinas para que la fuerza y la savia de la gracia puedan obrar libremente y producir flores de virtudes y frutos del Espíritu Santo.
El Noviciado, como etapa esencial de formación a la vida consagrada en la Iglesia, debe prever un tiempo minimo de un año. En la Congregación de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiadora se establece una vivencia de dos años para esta formación. Durante el segundo año, la joven en formación se integra en la vivencia fraterna en una fraternidad religiosa antes de los votos temporales, haciendo puente formativa a la vida misionera, al ritmo de una persona consagrada. Por ese, motivo, en la misma oportunidad se celebró el envío de las Novicias, Andrea Villa Sinning y Yurleynis Melgarejo. Ellas han cumplido en primer año y ahora harán su experiencia apostólica.
En la Experiencia Apostólica, las Novicias estan invitadas a “pasar a la otra orilla” (Mc 4, 35), vivir nuevas experiencias que llenaran el corazón, que enriquecerán la vida de fraternidad y de la misión. La Novicia Andrea fue enviada a la Fraternidad de Casa Belén de Mompox, Colombia y la Novicia Yurleynis a la Fraternidad Buen Pastor de Colosó, Colombia. El Señor las acompañe en la barca de su nueva misión, enriqueciendo con sus dones la vida de las fraternidades que las reciben.
Toda la familia congregacional se une al gozo de estas jóvenes que responden con generosidad al llamado de Dios. Elevamos nuestras oraciones por su perseverancia y por el florecimiento de sus vocaciones.




