Como peregrinos de la esperanza acogimos la iniciativa de las hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora para difundir el carisma y legado de nuestra Santa
Fundadora, del 10 al 19 de mayo celebramos con gran alegría esta experiencia que enriqueció nuestro caminar misionero en en Piedecuesta, Santander, Colombia.
Las visitas a las familias nos permitió ser personas de esperanza y entrelazar nuestros hilos para tejer una humanidad que requiere un acompañamiento que lleve a reconocer a quien
camina a nuestro lado en un mundo que a menudo nos invita a mirar hacia adentro y a preocuparnos solo por nuestro bienestar.
Este año más que nunca se nos invita a ser arquitectos de un tejido humano uniendo nuestras historias y experiencias en un ambiente de fraternidad y solidaridad que logramos
diseñar en comunión con las hermanas y laicos que emprendimos este camino.
La comunidad de Piedecuesta en cada encuentro, en cada palabra y en cada gesto sintió la fuerza para seguir caminando a ejemplo de Madre Bernarda, peregrina de la esperanza y la
misericordia, quien siempre nos convocó a ser sensibles recuperando el rostro del otro tan cercano como lejano, no como una amenaza a nuestra identidad sino un compañero de la
existencia con quien debemos construir un hogar, una fraternidad.
En comunión hermanas y laicos visitamos las familias para escuchar, compartir y llevar el evangelio, celebramos la novena de nuestra Santa Madre y festejamos con alegría su fiesta,
gracias por esta oportunidad.


