Ave María
En Jesús amada hija:
Me parece conveniente que coja para su examen particular la conformidad incondicional con la Santísima voluntad de Dios, porque me consta que es un poderoso incentivo para la vida espiritual. Mire, hay tantísimos casos que mi con la mejor buena voluntad se dejan cambiar; mas, y a pesar de eso, podemos disfrutar de paz y consuelo pensando que el buen Dios sabe todo, y que es capaz de llevarlo a un feliz y provechoso término. ¡Qué lástima! olvidar esto tan fácilmente, por que si lo tuviéramos presente en momentos difíciles sufriríamos menos. Entonces, y sabiendo que apenas
conocemos el nombre de esta utilísima ciencia, esforcémosnos para aprenderla a profundidad. No sé si Ud. recuerda aún a aquel religioso fervoroso, que nos acompañó en nuestro viaje por mar al Ecuador, que tantas veces nos quiso animar diciendo: «Los ojos de Dios no se apartarán de sus esposas mientras le sirvan con exquisita fidelidad». Así, amada hija, pongamos manos a la obra, cultivemos con fervor la vida del espíritu, renunciemos en lo posible a nuestro yo y sus gustos puramente naturales, y acerquémonos paso a paso a Jesús mediante sinceros actos de amor.
¡Oremos insistentemente la una por la otra!
Por María, la Santa madre de Dios, la saluda su madre del Sagrado Corazón de María que la ama.
Cartagena, Marzo 20 de 1913
A7 Pg. 76