¡Ave María!

En Jesús amadas hijas:

¿Existe aun la “paz”? angustia e inquietud, sufrimientos de cuerpo y penas del alma, corta alegría, prolongada tristeza, consuelo fugaz en la oración, y luego: tedio y temor, un poco de fervor y después largas horas e infinitos días pasados en el dolor. Estas son las alternativas que asedian nuestra existencia.

¿Existe aun la “paz”? “Vengan a mi todos los que estén fatigados y agobiados, y Yo los aliviaré. Tomen sobre ustedes mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas” (2).

Amadas hijas, ¡llénense de confianza! Cristo está con ustedes, ¡Él las consolará! Las llama a su escuela de “mansedumbre y humildad”. Estas son las virtudes que las hacen cristoformes y las conducen a las regiones de la “paz”. ¡Especialícense en esta escuela, conquisten la “paz”! Ella será prenda de alegría y garantía de liberación.

Pero, no basta conquistar la “paz” para ustedes solamente. Proyéctenla en torno a ustedes. Desde su fraternidad ha de irradiarse a todos los ambientes. Sean mensajeras de “Paz y Bien”. Que este mensaje brote vigoroso de una vivencia íntima, fecundada por las virtudes de la mansedumbre y de la humildad.

¡Que esta dulce y anhelada “paz” llegue a ustedes y permanezca con ustedes para siempre! Unidas en la oración, las saluda su madre,

María Bernarda del Sagrado Corazón de María  

Cartas de Espiritualidad #1