¡Ave María!
En Jesús amadas hijas:
Se requiere mucha reflexión y constante profundización, si se quiere comprender y practicar con perfección el voto de obediencia. Una obediencia defectuosa y falta de generosidad, se opone diametralmente a una feliz autorrealización en el estado religioso. Un proceder arbitrario e indisciplinado, tal vez envenenado por la rebeldía, sólo será capaz de privarnos de seguridad en la acción y nunca sería testimonio de amor.
Hacer caso omiso de un “Voto” hecho con entera libertad, equivaldría a enfriamiento en el amor o ausencia de humildad. El amor se nutre de detalles; es ingenioso. El egocentrismo y la autosuficiencia son contrarios a la obediencia y humildad, virtudes predilectas del Verbo Encarnado.
Amadas hijas, les pregunto: “¿Han olvidado las enseñanzas del noviciado?… ¿Abandonaron el estudio de su voto de obediencia?… ¿Les parece inútil y anticuada la paciente, fiel y heroica autorrealización mediante una obediencia practicada por amor a “Aquél” que se hizo obediente hasta la muerte en la Cruz?
Hermanas, no me refiero a olvidos, ni elogio la estrechez. Con todo, suplico a las responsables que estén alertas para que no se pierdan en nuestra congregación, ni la santa obediencia, ni la santa caridad.
Comencemos con la gracia de Dios y no nos cansemos. Vivamos nuestra filiación divina y comprobemos nuestra pertenencia a la Orden de San Francisco de Asís, mediante una humilde y amorosa obediencia.
Unidas en Cristo obediente, las saluda su madre,
María Bernarda del Sagrado Corazón de María
Cartas de Espiritualidad #1