Obra Pía, octubre 18 de 1917

¡Ave María!
En Jesús amadas hijas:

Dado el caso de nuestra psicología femenina, es bueno reflexionar un poco acerca de la “imaginación”. Esta, no controlada, puede llegar a ser un grandísimo obstáculo para el desarrollo de nuestra vida interior. Muchas veces, la imaginación desvirtúa o impide los mejores actos. En efecto:

– Hace imposible una obediencia perfecta, porque es capaz de ofuscar la razón.
– Frecuentemente faltamos a la caridad en pensamientos, palabras y obras, inducidas por la imaginación traidora.
– A menudo nos enreda en nuestro egocentrismo y nos inspira horror a la humillación.
– Nos pinta las dificultades de la vida diaria en una luz falsa para alejarnos de la práctica de la virtud.

Hermanas, de veras, la imaginación no controlada es un temible mal. Sus síntomas son variados y tienen un matiz personal. No es fácil detectarla en la propia persona. Por tanto, profundicen y dialoguen con personas de su confianza para descubrirla en ustedes mismas. Dialoguen también mucho con ustedes y con Dios para acertar en el análisis y la orientación de su imaginación, la loca de la casa.

Amadas hijas, bien saben que la imaginación descontrolada es un caso frecuente en nuestro mundo femenino. Es un cáncer que abunda por doquier. Desfigura la verdad y nos entrega al error. No se dejen esclavizar por ella. Sigan más bien la doctrina del Evangelio que está al servicio del bien y de la verdad:… “Si se mantienen fieles a mi Palabra, serán verdaderamente mis discípulos, y conocerán la verdad y la verdad los hará libres” (2). La imaginación exaltada en cambio, miente y amarra. Por tanto, entren dentro de ustedes mismas para reconocer humildemente las manifestaciones de su imaginación peculiar. El buen Jesús las ayude a controlarla y les dará el triunfo final sobre ella.

¡Adiós! Por el Sagrado Corazón de Jesús, las saluda cordialmente su madre,

María Bernarda del Sagrado Corazón de María

Cartas de Espiritualidad #1