Ave María
En Jesús amadas hijas:
“Dios es amor, y aquéllos que permanecen en el amor permanecen en Dios, y Dios en ello’’. Esto lo rezamos todos los días antes de comer. Crecer en santo amora Dios es fácil, porque Dios nos amó primero, nos trajo con amor infinito, se sometió por amor a nosotros a una muerte dolorosísima, y, por ende, se queda con nosotros hasta la consumación de los siglos en el Sacramento del Amor, desde donde nos dice: si quieren, me pueden amar siempre, ya teniendo buena salud, ya sin ella; ya trabajando mucho, ya si están ocupadas en la escuela, la iglesia o en la recreación. Calladas, comiendo o durmiendo, siempre me pueden amar si quieren, porque el amor no depende de sentimientos elevados, ni de mucho talento, ni de palabras pulidas, sino de su buena voluntad y de la fe que les señala el camino que conduce al bienaventurado amor de Dios. El amor a Dios las impulsará entonces a hacer sacrificios, y a practicar la humildad, la obediencia, la modestia, etc. Como ya les dije, todos estos, ya externos, ya internos, son exigidos por el santo amor, el cual hace lo difícil fácil.
Entonces, procuren reemplazar el enjambre de pensamientos y ocurrencias vanas –que llevan en su cabeza con actos de santo amor, así sean muy breves. Pronúncielos despacio con la boca o sólo con el corazón, porque de esta manera crece el santo amor paulatinamente y –semejante a la gracia- se hará siempre más exigente y más ardiente. Pero, para conseguir un amor tan perfecto es necesario que dominen resueltamente sus sentidos externos, para que nolas aparten del objeto sublime de su amor. Ea, el enemigo malo y las inclinaciones desordenadas se alín para impedir a que el santo amor, esta bella flor divina, se despliegue. Esmérense por evitarlo y aspiren a lo que las hará inmensamente felicer por toda la eternidad. ¡Den amor por amor!
Por María, la Santa Madre de Dios, las saluda su madre del Sagrado Corazón de María que las ama.
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