Ave María
En Jesús amadas hijas:

Finalicen el hermoso mes de Mayo con santo, fiel y filial amor a María, y en mutuo amor fraterno. Ah, esta bondadosa Madre os ama más que nadie, y yo sé que también Uds. la han amado tiernamente desde su infancia. Estoy segura de que están de acuerdo conmigo si digo que el complemento del amor a la Virgen es la caridad fraterna. Oh sí ¡la Madre de Dios ama a todas y a cada una de Uds., con amor singular y las cobija por igual bajo su manto de madre; por tanto, mucho le dolerá si dejan de amarse con un amor verdaderamente fraternal, porque se harían indignas de su
protección. Entonces, queridas Niñas, estén alerta: no formulen juicios desfavorables contra nadie; eviten hablar de los defectos de los demás sin urgente necesidad; sean pacientes, amables, generosas en prestar servicios, avísense mutuamente las unas a las otras, y trátense siempre modesta y respetuosamente. Miren, todo ésto se lo pide su Madre Celestial.

Oh, esta buena Madre conoce muy bien los ardides que el enemigo malo emplea para pedir la caridad fraterna. Vean: a una de Uds., hace ver injusticias donde realmente no la hay; a otras las tienta para que nieguen la buena voluntad de algunas de hacer las cosas debidamente, etc. Por tanto, queridas Niñas, abran los ojos y no se dejen seducir tan ignominiosamente. No se acusen mutuamente, sino agradézcanle al buen Dios el haberles asignado superiores que tienen el deber de llamar la atención. Uds. háganlo sólo en los casos y en la forma que una vez se les ha indicado, porque podría resultar que avisando faltas ajenas terminen con el alma terriblemente manchada. Miren, la Santísima Virgen y su Santísimo Hijo sólo los reconocerán por buenas hijas suyas si practican bien la caridad. Así, queridas Niñas, ámense desde ahora, sírvanse y compadézcanse mutuamente y no lo dejen para casos de enfermedad y la hora de la muerte. Finalizo pidiéndoles que hagan un firme propósito y que entren asidas a la mano de su Madre Celestial al mes del Sagrado Corazón de Jesús.

En esta forma, y practicando asiduamente la caridad fraterna encontrarán en el Corazón de Jesús un asilo de paz y bienestar en la vida y en la muerte. ¡Adiós!

Por María, la Santa Madre de Dios, las saluda su madre del Sagrado Corazón de María. ¡Oremos las unas por las otras!

Cumpla Fielmente y practique como Ud., poseerá el Espíritu de su naturaleza toda hora en hora, más y más amor cubre la multitud, si todas las hermanas fraterna, nuestras querida hija, no es tesoro. Y por qué exhaustivamente.

Por María, la Sagrada del Sagrado Corazón

Mayo 27 de 1916
A 12 Pg. 138-139