Ave María
En Jesús amada hija:

Ah, ¿cómo hay que hacer conseguir un auténticamente santo, constante y acrisolado amor a Dios?. Por nuestras propias fuerzas será imposible; pero, si lo pedimos a Dios insistentemente El se adelantará a nuestros anhelos y ordenará nuestro amor de modo oculto y misterioso. Si el amado Señor, lo tiene a bien y me ayuda, le indicaré en mis próximas, una que otra pauta para que entienda lo que le quiero decir. Entre tanto, esté vigilante para que descubra por sí misma en qué consiste esta purificación.

Por el corazón de Jesús, la saluda su madre,

María Bernarda del Sagrado Corazón de María.

¡Ore por mí!

Cartagena, Agosto 5 de 1918
A 9 Pg.29

Cartas Amor y misericordia