Una vida hecha compromiso

Bernarda, mujer fiel
Al amor de Dios,
Anhelaba la pobreza
Y la vida de contemplación.
Durante 20 años
Soñó con ir a la misión.
Tenía tantas utopías
Que escuchó la voz de Dios.
Se marchó de su país
Con grandes ideales,
Corriendo grandes riesgos
E incomodidades,
Se mantuvo siempre firme
Y con bondades,
Agradecida al Señor
Todas las adversidades.

Ochone, rincón donde nacimos,
Rodeada de gente preciosa y de cariño.
Pobres e indígenas, mestizos y negros,
Los preferidos de Bernarda y Jesucristo.

Porque del mismo Jesús
Escuchó el llamado
De formar parte del mundo
De los marginados
Y contribuir
A la extensión del reino de su amado,
Sanando los corazones
De América desolados.
Su celo misionero
La llevó a descubrir
En el hombre por Dios hecho
Al Dios verdadero,
Sintiendo como propio
El dolor ajeno,
Siendo testimonio
Para todo un pueblo.