Nos hiciste Señor para Ti

Más allá, más allá, más allá
de beber en tantas aguas turbulentas,
más allá de transitar
por los caminos que no eran
más allá de subir a las estrellas
y querer brillar como ellas.
Más allá nada queda.

Son momentos de alegría
Tan fugaces que se van
Y al final no nos dan felicidad
Porque tú nos hiciste, Señor.
Nos hiciste, Señor, para ti
Y jamás hallaremos sosiego
Basta descansar solo en ti,
Solo en ti, solo en ti,
Solo en ti, Señor.

Más allá, más allá, más allá
De querer guardar la vida sin vivirla.
Más allá hay una sed que no se apaga
Y se agiganta.
Y esa sed solo Dios podrá saciarla.
Solo Dios, solo Dios basta.
Más allá, más allá nada quedará.

Más allá, más allá, más allá
De las cosas pasajeras de la vida,
Más allá de tanto afán,
Por apariencias y mentiras.
Más allá del afán por los aplausos,
Las riquezas y el prestigio.
Más allá nada queda.