Ave María
En Jesús amada hija:
Escale usted uno por uno los peldaños que conducen al santo amor de Dios. Cara hija, sacrificar la propia voluntad para fundirla con el Santísimo querer Divino, es un acto tan grande y sublime, que finaliza no en un valor creado, sino en el mismísimo Amor Increado. Comprenda usted, pues, que es una ganancia plenamente rica y saciativa. Por tanto, querida hija, vale la pena que se arriesgue para conseguirlo, no obstante tener que someterse a grandes trabajos y sufrimientos. Yo quisiera comparar el perfecto amor a Dios con una fortaleza inexpugnable donde se amontonan delicias y bienes imperecederos. Por tanto, hija mía, sea valiente y gaste todas sus energías físicas y morales, con el fin de vencer el mundo, el enemigo malo y el yo imperfecto para conseguirlo todavía antes de morir.
Por los Corazones de Jesús y de María, la saluda su madre del Sagrado Corazón de María. ¡Ore por mí!
Cartagena, Septiembre 15 de 1919
A9 Pg. 69