Ave María
En Jesús amada hija
Que la voluntad del Sacratísimo Corazón de Jesús sea el ten del orientador de su vida entera. Mi querida, suba decididamente un peldaño más en el amor. Supe que usted quisiera cuidar enfermos, que es ciertamente un deseo bueno que agrada muchísimo al Corazón de Jesús; pero sucede, que Dios le tiene un campo de enfermería más bello aún allá en el Brasil donde cojos, ciegos, sordos y baldados de todo género. Como ve, le espera una linda misión que con gusto le brindan sus superiores, y donde usted se puede realizar plenamente a pesar de su débil constitución. Con su oración humilde y confiada, y con sus incesantes pequeños sacrificios hechos con ferviente amor podrá soltar la lengua a los que ya no se relacionan con Dios, dar la vista a ciegos, abrir el oído a sordos espirituales, levantar de su pereza anímica a tullidos, y con sus sacrificios ocultos podrá sostener a muchísimos lisiados físicos y espirituales.
Comprenda, entonces, que si da cabida en su corazón a la doliente humanidad entera será una auténtica enfermera según el corazón de Jesús. Ore por mí, pues también yo formo parte de aquellos lisiados consabidos.
Cordiales saludos de su hermana María Bernarda.
Altdorf, Enero 7 de 1919
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