Ave María
En Jesús amadas hijas:
Queridas Niñas, la buena práctica del silencio termina en corto tiempo en una fuerte vida interior. Ahora bien, la vida oculta en Dios es el tesoro escondido en el campo, al que alude el Santo Evangelio. Busquen este tesoro con celo incansable, porque si lo encuentran han obtenido una gran suerte. La búsqueda es trabajosa, porque exige el vencimiento incesante de las malas inclinaciones y costumbres. Cavar para encontrar esta riqueza significa sacrificar el resentimiento, la comodidad, la autosuficiencia y la superficialidad que intranquilizan y desintegran las potencias del espíritu, y lo llenan de escombros e inmundicias. Anímense y comiencen sin tardar a buscar esta vida oculta en Dios, para que se sientan felices y gocen de profunda paz del alma e inefable unción del Espíritu Santo.
Entonces, queridas Niñas, vénganse y alejen los obstáculos para ganarse a Jesús por amigo, consolador y auxiliador inseparable. Ahora bien, cuídense de imaginarse que una profunda vida interior sea incompatible con el apostolado misionero, pues Dios quiere que la vida interior sea practicada por todos sin distinción de estado y condición. Sofoquen rápidamente sus malas inclinaciones, trabajen, sufran y soporten las incomodidades, y dénle una miradita a Jesús para decirle: «Todo por Ti y por Nuestras Misiones»! «¿No es verdad, ésto lo puede hacer cualquiera superiora, educadora, enfermera y quienquiera que sea?
Ciertamente que sí, porque el querido Dios, a Quien tanto agrada la vida interior de sus criaturas humanas, conoce debilidades y limitaciones y les ayuda en la brega.
Por el dulce Corazón de Jesús las saluda su madre del Sagrado Corazón de Jesús. ¡Oremos las unas por las otras!
Obra Pía, 5 de Marzo de 1917
A 13 Pg. 18-19