Ave María
En Jesús amada hija:
Al auténticamente acrisolado amor a Dios preceden diversas fases de purificación. Ocupan entre éstas lugar destacado los padecimientos físicos; sin negar por esto, que las penas morales hieren con mayor profundidad. Yo me imagino, amada hija, que sus dolencias físicas nunca desaparecerán del todo, y por tanto, está dispuesta a soportarlas, no sólo con paciencia, sino aún con alegría. Pero no solamente esto, pues usted debería sentirse mal si pasa un día sin sufrir algo, pues sus relaciones con el Señor, perderían su intimidad. Mas, ¡todo, poco a poco!
Por el Corazón de Jesús, la saluda su madre del Sagrado Corazón de María. ¡Ore por mí!
Cartagena, Septiembre 2 de 1918
A9 Pg. 32