Ave María
En Jesús amadas hijas:
Yo sentiré un enorme consuelo el día en que sepa que Uds., comenzaron a recorrer los caminos de Dios con fianza filial, porque desde entonces cumplirán con mayor facilidad sus obligaciones y soportarán más fácilmente los pequeños sufrimientos físicos y morales. Entonces, tengan la plena convicción de que los votos que han hecho un día se trasladarán por convertirse en estrechos lazos de unión con el Esposo Celestial.
Luego comenzarán a comprender que son en verdad hijas muy amadas de Dios que las lleva en sus brazos con ternura de madre, y desde entonces ya no les costará tanto practicar la humildad y mutua caridad. Uds. desbordarán de gratitud y acto seguido pagarán amor con amor y practicarán las virtudes. Poco a poco tendrán menos distracciones, y tendrán mayor recogimiento y paz de corazón.
Miren, todo ésto es el resultado de una filial e invencible confianza en Dios. Cuando rezan el Padrenuestro llaman a Dios altísimo y majestuosísimo «Padre Nuestro». Por tanto, convénzanse de que, de veras las ama. Ciertamente, la vida humana es una sola lucha consigo mismo y con un conjunto de penas de toda clase. Más todo ésto es de poca duración y pasa bajo los ojos de un Padre bondadosísimo, fidelísimo y misericordiosísimo; de modo que si viéramos ésto con ojos de eternidad, nos aplastaría el sentimiento de gratitud. Por tanto, Uds. tienen toda la razón de confiar fuerte y vivamente en un Dios que les ama ya desde ahora, con amor infinito de eternidad.
Por el Corazón de Jesús las saluda su madre del Sagrado Corazón de María.
Obra Pía, 20 de Enero de 1917
A 13 Pg. 7-8