“Dios amó tanto al mundo que dio su Hijo único no para condenar al mundo, sino para salvarlo ” (Jn. 2, 16- 17).

¡Oh!, qué grande es el amor del Padre Celestial, dándonos a su Hijo muy amado, entregándolo a los demás grandes sufrimientos por nuestros pecados,. No es verdad, querida hija, que deberíamos tenerun corazón de piedra si dejáramos de agrdecer y de responder a este amor sin límites. Entonces, manos a la obra!

Hija mía, vénzase miles de veces ya oculta, ya visiblemente, pero siempre por puro amor a Dios y con recta intención. Si luego sus cofiadas ven su buen ejemplo aprenderán também ella a vencerse, y Ud. hará bajar del cielo abundantes bendiciones sobre su casa y sobre sou propia persona. Mire, los días alejam cual aves que cruzan el espacio en raudo vuelo. Por tanto, apresúrese por amar a Dios más y más.!

Por el corazón de jesús la saluda su madredel Sagrado Corazón de María. ¡Ore por mí!

Marzo 1 de 1920
A 4 Pg.7