Ave María
En Jesús amada hija

Yo sé por experiencia propia que en la vida religiosa todo, sí, absolutamente todo, es grato y de altísimo valor, si está impregnado de auténtico amor. En primer lugar son buenos y salvíficos los medios y caminos que alli nos brindan para tener acceso al venero del más santo amor, que es que es Dios mismo. Así me es muy dulce saber que por sólo vencer un instante la curiosidad de la vista, por amor a Jesús, le puedo proporcionar a El alegría. ¿Y, qué gusto sentirá entonces si hago algo que de veras me cuesta?. ¡Ah!, qué grande, maravilloso y fácil de conseguir es el amor de Dios, pues aún los más débiles de cuerpo y de espíritu, lo pueden alcanzar, porque para el amor nada es pequeño, ni nada demasiado difícil. Pero en el ser humano existen también el amor, propio y la autosuficiencia que restan valor al maravilloso santo amor, porque son engendradores de múltiples pecados. El pecados, como es sabido, no tiene cabida en el reino del verdade amor; sin embargo, este último descubre aún algo bueno donde hay defectos. Por tanto amada hija, dé gusto al querido Jesús con sinnúmero de
pequeñísimos actos de amor que puede hacer en un sólo día. En esta forma, además, le será fácil dominar su naturaleza rebelde, estrechará más y más la será unión con el
Señor, quien a su vez, la colmará de coltinuas y exquisitas demostraciones de su amor.Y ahora: ¡manos a la obra!, y no obstante sentirse podre, fréa disipada, ¡avante
con valentía por el sendero del maravillo santo amor!

¡Adiós! Por María, la Santa Madre de Dios, la saluda su madre,

María Bernarda del Sagrado Corazón de María.

Cartagena, Junio 27 de 1913
A 7 Pg.96

Cartas Amor y misericordia