En ese tiempo,
2 Juan estaba en prisión. Cuando oyó hablar de las obras de Cristo, le envió algunos discípulos,
3 para preguntarle: “¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?”
4 Jesús les respondió: “Id y contad a Juan lo que oís y veis:
5 los ciegos reciben la vista, los paralíticos caminan, los leprosos son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados.
6 ¡Feliz el que no se escandaliza por mi culpa!
7 Los discípulos de Juan se marcharon, y Jesús comenzó a hablar a la multitud acerca de Juan: “¿Qué fuisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
8 ¿Qué fuiste a ver? ¿Un hombre vestido con ropa fina? Pero los que visten ropas finas están en los palacios de los reyes.
9 Entonces, ¿qué fuiste a ver? ¿Un profeta? Sí, os lo digo, y alguien que es más que un profeta.
10 De él está escrito: ‘He aquí, envío mi mensajero delante de ti; él preparará tu camino delante de ti.’
11 En verdad os digo que de todos los hombres que han nacido, ninguno es mayor que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él.”