En ese tiempo,
1 Jesús contó a sus discípulos una parábola para mostrarles la necesidad de orar siempre, y nunca te rindas, diciendo:
2 “Había en una ciudad un juez que no temía a Dios ni respetaba a ningún hombre.
3 En la misma ciudad había una viuda, quien vino a buscar al juez, preguntándole:
‘¡Hazme justicia contra mi adversario!’
4 Durante mucho tiempo el juez se negó. Finalmente pensó: ‘No temo a Dios ni respeto a ningún hombre’.
5 Pero esta viuda ya me está molestando. ¡Voy a hacerle justicia para que no me ataque!”.
6 Y el Señor añadió: “Escuchen lo que dice este juez injusto.
7 Y Dios, ¿no hará justicia a sus escogidos, que claman por él día y noche? ¿Los hará esperar?
8 Les digo que Dios les hará justicia rápidamente. Pero el Hijo del Hombre, cuando venga, ¿Encontrarás todavía fe en la tierra?”