¡Ave María!
¡En Jesús, amadas hijas!
Consagren su obediencia al servicio del amor. Desde la madrugada hasta el anochecer, sea este su lema: “¡Jesús, así lo quieres tú, así lo quiero yo!”. Qué tesoro es la amable, responsable, diligente, libre y disponible obediencia. Y cómo personaliza.
Nuestra “Forma de Vida”, el deber profesional, los acontecimientos, la Vida Consagrada en su ser más íntimo, todo termina en la “libre auto donación” y de ella recibe su valor.
Carísimas y muy amadas hijas, sigan muy alegres el Modelo que de sí mismo dice: “Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me envió y cumplir su obra”. (Jn. 4,34). Avancen firmes en la conquista de ustedes mismas y aseguren la paz para sus almas. No se dejen esclavizar por la indisciplina y la arbitrariedad. Actúen con amor, pues libremente se desposaron con Cristo “obediente hasta la muerte de Cruz” (Fil, 2,8).
Las bendiciones del cielo desciendan sobre ustedes y las haga fuertes en la perseverancia. En todo momento, hagan realidad su lema: “¡Jesús, así lo quieres tú, así lo quiero yo!”.
Unidas en la oración, las saluda por el amante Corazón de Cristo, su madre,
María Bernarda del Sagrado Corazón de MARÍA.
Cartas de Espiritualidad #1