Obra Pía, 17 de junio de 1914

¡Ave María!
¡En Jesús amadas Hijas!

Estuve pensando, en este instante, en su situación, y llegue la conclusión de que el Buen Dios les está dando una bella oportunidad, puesto que Él se dignó hacerles sentir la bienaventurada POBREZA de nuestro Padre San Francisco. Naturalmente que es solo una partecita de ella, aprovéchenla con verdadero fervor, entonces será una cosa grande.
Queridas hijas, quiero que lo comprendan bien. De buena gana deben abrazar los muchos sacrificios que aparecen cada día, aun cuando sean pequeños.

La falta de buena agua, la larga caminata hasta la iglesia, la frecuente falta de consuelos espirituales, la casa y el mobiliario pobre -no duran siempre, pero ofrecen bastantes oportunidades para ejercitarse en la Pobreza y en la renuncia. Aprovechen este precioso tiempo. ¡No pierdan nada de él!

Si no hubiese aumentado el trabajo de la casa y de la escuela, con cuánto gusto pasaría, no solo semanas, sino hasta algunos meses con ustedes, para ver cómo se ejercitan, en este tiempo, en la Pobreza y en la Penitencia, pues yo bien podría compartir algo con ustedes. Espiritualmente estoy muchas veces con ustedes. Muéstrenme que quieren ser hijas dignas de San Francisco y fieles herederas de su pobreza ardientemente amada. – ¡Observen exactamente todo cuanto exige el voto de la santa Pobreza! La Hermana superiora, como administradora de todo, sea diligente con lo que está bajo su responsabilidad, y ustedes, hermanas, no sean arbitrarias.

¡No sobrecarguen la conciencia en lo más mínimo, con actitudes tan incorrectas! Cuán fácil es pedir permiso, acusar las negligencias como es costumbre y aceptar, sin murmuración, el alimento, la ropa y los útiles.

¡FUIMOS NOSOTRAS QUIENES NOS HICIMOS POBRES! Seamos, por lo tanto, pobres agradecidas. Sepan que esto fue y será siempre uno de los más íntimos deseos de mi corazón.
Una de las mayores alegrías espirituales, en el otoño de mi vida, será cuando esté convencida de que la santa Pobreza de nuestro Padre San Francisco, sea estimada y practicada en grado sumo en todas las filiales.

En el inicio de cada año deben dar un pasito más en la perfección. Siempre hay algo que mejorar porque la naturaleza está de por sí inclinada a caer. También en este punto se debe tener mucho cuidado, hasta el mínimo detalle.

Pidamos las unas por las otras este oculto, pero precioso tesoro de la santa Pobreza. ¡Adiós! Por los sagrados corazones de Jesús y de María, su madre,

María Bernarda del Sagrado Corazón de MARÍA.

Cartas de Espiritualidad #1