{"id":6987,"date":"2026-06-19T18:19:33","date_gmt":"2026-06-19T23:19:33","guid":{"rendered":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/?p=6987"},"modified":"2026-06-02T18:23:38","modified_gmt":"2026-06-02T23:23:38","slug":"mi-dios-y-mi-todo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/cartas-mb\/mi-dios-y-mi-todo-2\/","title":{"rendered":"Mi Dios y mi todo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ave Mar\u00eda<br>En Jes\u00fas amadas hijas:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 propiamente c\u00f3mo debo explicarles la tercera lecci\u00f3n que nos da nuestro santo padre de la orden. Balbucear\u00e9, entonces, como un ni\u00f1o peque\u00f1o, porque se trata de la reina de todas las virtudes, que es el santo amor de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Francisco fue un var\u00f3n de extraordinario desprendimiento y humildad, y por esto lleg\u00f3 en \u00e9l amor a Dios a una altura y ardor inimaginables. Lo podemos atisbar un poco en su conocido lema: \u00ab\u00a1Mi Dios y Mi Todo!\u00bb, el cual flu\u00eda de sus labios como aceite candente. El eco de los bosques solitarios repet\u00eda extasiado sus c\u00e1nticos de loor, alabanza, gratitud y amor. Pero, fue en el Alvernia donde ese fuego pur\u00edsimo y ardiente lleg\u00f3 a su \u00e1pice, cuando el Hijo muy amado de Dios imprimi\u00f3 en su predilecto siervo Francisco sus llagas sacrat\u00edsimas, y nos regal\u00f3 en \u00e9l un \u00abPadre Ser\u00e1fico\u00bb. Nosotras, por una misericordia de Dios, somos ahora las hijas indignas de la Orden ser\u00e1fica, y por esto nos debemos preguntar si de veras hemos crecido en el amor a Dios y a los hermanos. \u00a1Oh, diremos, cu\u00e1n d\u00e9bil es nuestra llamita! Mas, ella no se fortificar\u00e1 mientras no la aticemos en la medida en que nos libremos de nuestro da\u00f1ado amor propio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestro Padre Ser\u00e1fico sab\u00eda muy bien que el amor a Dios y al pr\u00f3jimo no son inseparables. Por tanto, desde el momento en que San Francisco amaba a Dios sin reserva se o\u00eda en la campi\u00f1a sus insistentes ruegos por la salvaci\u00f3n de las almas inmortales, porque en \u00e9l amor a Dios y al hermano se conjugaban perfectamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reflexionemos sobre esto seriamente, para que nos sonrojemos, y para que sintamos un profundo dolor al darnos cuenta de que a\u00fan amamos tan poco a Dios y a las personas que conviven con nosotras en la misma casa. Queridas Ni\u00f1as, mientras nuestro amor no es constante, fiel y abnegado, nuestro celo por la salvaci\u00f3n de las almas es falso, y nuestras oraciones permanecen ineficaces. En el caso opuesto formaremos un ej\u00e9rcito inexpugnable que arranca al Maligno almas incontables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recordemos que somos pobres y humildes gusanillos que deben permitir sosegadamente que cualesquiera los pisoteen. Pero, levant\u00e9monos tambi\u00e9n decididas de nuestra mezquindad y egocentrismo, para atizar la llama del amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Miren, s\u00f3lo entonces seremos bienaventurados en la vida y en la hora de la muerte. Que esto nos conceda misericordiosamente nuestro Esposo Celestial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Mar\u00eda, la Santa Madre de Dios, las saluda su madre del sagrado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Obra P\u00eda, 1915<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A 17 Pg. 38-39<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Francisco fue un var\u00f3n de extraordinario desprendimiento y humildad, y por esto lleg\u00f3 en \u00e9l amor a Dios a una altura y ardor inimaginables.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6746,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"1200","footnotes":""},"categories":[61,17],"tags":[],"class_list":["post-6987","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cartas-amor-y-misericordia","category-cartas-mb"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6987","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6987"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6987\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6988,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6987\/revisions\/6988"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6746"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6987"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6987"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6987"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}