{"id":4482,"date":"2024-12-15T07:13:40","date_gmt":"2024-12-15T12:13:40","guid":{"rendered":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/?p=4482"},"modified":"2024-12-15T07:13:41","modified_gmt":"2024-12-15T12:13:41","slug":"leccion-de-la-necedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/mensajes\/leccion-de-la-necedad\/","title":{"rendered":"Lecci\u00f3n de la Necedad"},"content":{"rendered":"\n<p>Un hermoso d\u00eda soleado, el se\u00f1or M\u00e1rio, un viejo camionero, llega a casa muy orgulloso y llama a su esposa para ver el hermoso cami\u00f3n que compr\u00f3 despu\u00e9s de 20 largos y arduos a\u00f1os de trabajo. Era el primero que lograba comprar despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de duro trabajo y camino. A partir de ese d\u00eda, finalmente ser\u00eda su propio jefe.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llega a la puerta de su casa, encuentra a su hijo de 6 a\u00f1os martillando alegremente la carrocer\u00eda del reluciente cami\u00f3n. Enojado y gritando, pregunta qu\u00e9 estaba haciendo su hijo y, sin dudarlo, completamente fuera de s\u00ed, golpea sin piedad las manos del ni\u00f1o, quien comienza a llorar desesperadamente sin entender lo que estaba pasando.<\/p>\n\n\n\n<p>La esposa del camionero corre en ayuda de su hijo, pero poco puede hacer. Llorando junto a su hijo, logra traer a la realidad a su marido, y juntos llevan al ni\u00f1o al hospital para tratar las lesiones causadas. Despu\u00e9s de varias horas de cirug\u00eda, el m\u00e9dico, desconsolado y bastante abatido, llam\u00f3 a los padres e inform\u00f3 que las heridas eran tan graves, que tuvieron que amputarle todos los dedos al ni\u00f1o. Sin embargo, el ni\u00f1o estaba fuerte y resisti\u00f3 bien la cirug\u00eda. Los padres deber\u00e1n esperarlo en la habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando despert\u00f3, el ni\u00f1o a\u00fan somnoliento sonri\u00f3 y le dijo a su padre:<br>&#8211; Pap\u00e1, lo siento. S\u00f3lo quer\u00eda arreglar tu camioneta, como me ense\u00f1aste el otro d\u00eda. \u00a1No te enfades conmigo!<\/p>\n\n\n\n<p>El padre, conmovido y profundamente arrepentido, le dio un fuerte abrazo a su hijo. y dijo que ya no importaba. No estaba enojada, lamentaba haber sido tan dura con \u00e9l y que la carrocer\u00eda del cami\u00f3n no hab\u00eda sufrido da\u00f1os. Entonces el chico de los ojos radiantes pregunt\u00f3:<br>&#8211; \u00bfEso significa que ya no est\u00e1s enojado conmigo?<br>&#8211; \u00a1Por supuesto que no! &#8211; respondi\u00f3 el padre.<br>A lo que el ni\u00f1o pregunta:<br>&#8211; Si me perdonan papi, \u00bfcu\u00e1ndo volver\u00e1n a nacer mis deditos?<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Moraleja de la historia<\/h5>\n\n\n\n<p>En momentos de ira ciega, lastimamos a las personas que m\u00e1s amamos, y muchas veces no podemos &#8220;curar&#8221; la herida que dejamos. En momentos de ira, intenta detenerte y pensar en tus acciones, para evitar que el da\u00f1o sea irreversible. No hay nada peor que el arrepentimiento y la culpa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Pi\u00e9nsalo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En momentos de ira ciega, lastimamos a las personas que m\u00e1s amamos, y muchas veces no podemos &#8220;curar&#8221; la herida que dejamos. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4483,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"1200","footnotes":""},"categories":[78],"tags":[],"class_list":["post-4482","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mensajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4482","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4482"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4482\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4484,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4482\/revisions\/4484"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4483"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4482"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4482"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4482"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}