{"id":3275,"date":"2023-12-22T13:26:34","date_gmt":"2023-12-22T18:26:34","guid":{"rendered":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/?p=3275"},"modified":"2025-06-23T19:46:58","modified_gmt":"2025-06-24T00:46:58","slug":"virtud-de-la-humildad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/virtudes\/virtud-de-la-humildad\/","title":{"rendered":"Virtud de la Humildad"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cLa humildad es la llave para abrir el coraz\u00f3n de Jes\u00fas. La humildad conquista el amor y la complacencia del humild\u00edsimo Coraz\u00f3n del Salvador. Es su virtud predilecta\u201d (El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en la vida de la M.B. p\u00e1g 20)<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<br><strong>\u00bfQu\u00e9 es la Humildad?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Humildad del lat\u00edn humilitas, abajarse; de humus (tierra). As\u00ed que seg\u00fan la etimolog\u00eda de la palabra, la humildad es reconocer que somos de barro, que somos lo que somos delante de Dios y no m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La virtud por la que el hombre reconoce que de s\u00ed mismo solo tiene la nada y el pecado. Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien se debe toda la gloria.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. No est\u00e1 en competencia. Se ve a s\u00ed mismo y al pr\u00f3jimo ante Dios. Es as\u00ed libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio sin desviarse en juicios que no le pertenecen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La humildad es el cimiento, la base y fundamento de todas las virtudes, la sal y la vida de ellas.&nbsp;La humildad es contraria a la soberbia. Sin humildad no puede haber obediencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Textos B\u00edblicos y Cartas de Santa Mar\u00eda Bernarda:<\/strong><br>Aprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n (Mt 11, 29).<br>No hagan nada por rivalidad o vanagloria. Que cada uno tenga la humildad de creer que los otros son mejores que \u00e9l mismo (Fl 2,3).<br>\u00abSed humildes unos con otros\u00bb (1 Pe 5).<br>Cartas Madre Bernarda n. 40; n. 54; n. 59 (En portugu\u00e9s 67; 49; 88).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Medios para lograr la humildad<\/strong>: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><em>CONTEMPLAR A CRISTO&nbsp;humilde<\/em>. \u00c9l, siendo nada m\u00e1s y nada menos que &#8220;el Hijo de Dios&#8221;, siempre fue humilde y sencillo, desde su nacimiento hasta su muerte en la cruz, nunca hizo alarde de todas sus cualidades y poder. Leyendo el Evangelio ver\u00e1s que Jes\u00fas siempre fue sencillo y humilde. \u00c9l mismo nos dijo: &#8220;Aprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n&#8221;.<\/li>\n\n\n\n<li><em>Pedir su ayuda a Dios en la ORACI\u00d3N.<\/em> Pedirle que me ayude a ser humilde. Recordar\u00e9 que, solo nada puedo, con \u00c9l todo lo puedo.<\/li>\n\n\n\n<li>Empezar a <em>SERVIR a los dem\u00e1s<\/em> sin esperar ninguna recompensa o ser alabado por ello.<\/li>\n\n\n\n<li>Siempre que haga algo bueno, tratar de <em>PASAR DESAPERCIBIDO<\/em>.<\/li>\n\n\n\n<li><em>Aprender a RECIBIR AYUDA<\/em> de los dem\u00e1s, aunque me cueste trabajo y procurar dar las gracias siempre.<\/li>\n\n\n\n<li><em>Decir NO A LA PRESUNCI\u00d3N <\/em>(tanto de cosas materiales como de mis cualidades, mis haza\u00f1as), en una palabra, tratar de no hablar tanto de m\u00ed mismo y escuchar m\u00e1s de los otros.<\/li>\n\n\n\n<li>Hacer un esfuerzo por <em>observar, descubrir y APRECIAR LAS CUALIDADES<\/em> DE LOS QUE ME RODEAN (hermanas de comunidad, padres, hermanos, familiares, compa\u00f1eros de trabajo, amigos y enemigos).<\/li>\n\n\n\n<li><em>Acostumbrarme a PEDIR PERD\u00d3N<\/em> cuando haya ofendido a otra persona y a reconocer mis faltas frente a los dem\u00e1s cuando me equivoque. Esto no me hace menos, al contrario, me hace m\u00e1s valioso.<\/li>\n\n\n\n<li><em>Recordar la frase de Santa Mar\u00eda Bernarda<\/em>: \u201cAlejen el orgullo y consideren sus limitaciones y sean Humildes\u201d (CMB n\u00ba 15).<\/li>\n\n\n\n<li>\u201cS\u00f3lo el Humilde puede amar sinceramente. (CMB n\u00ba 34 &#8211; En portugu\u00e9s N\u00b0 50)<\/li>\n\n\n\n<li>\u201cDebes crecer en Humildad si quieres que abunden en nuestras casa toda clase de virtudes\u201d(CMB n\u00ba 15).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Prop\u00f3sito del mes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este mes me preguntar\u00e9 todas las noches: \u00bfHe sido humilde el d\u00eda de hoy? Rezar\u00e9 esta oraci\u00f3n. Dios todopoderoso y eterno, haz que nuestra voluntad sea siempre d\u00f3cil a la tuya y que te sirvamos con un coraz\u00f3n humilde y sincero. Por Nuestro Se\u00f1or Jesucristo tu Hijo. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Humildad seg\u00fan el Papa Francisco<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Santo Padre nos recuerda &#8220;la humildad s\u00f3lo puede llegar a un coraz\u00f3n a trav\u00e9s de las humillaciones. No hay humildad sin humillaciones, y si t\u00fa no eres capaz de aceptar algunas humillaciones en tu vida, no eres humilde&#8221;. Es simple, es &#8220;matem\u00e1tico&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;El \u00fanico camino para la humildad es la humillaci\u00f3n. La santidad, viene a trav\u00e9s de la humillaci\u00f3n. El fin de la santidad que Dios regala a sus hijos, que regala a la Iglesia, viene a trav\u00e9s de la humillaci\u00f3n de su Hijo, que se deja insultar, que se deja llevar sobre la Cruz, injustamente\u2026 Y este Hijo de Dios que se humilla, es el camino de la santidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El camino de humildad, en Santa Mar\u00eda Bernarda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Humildad Evang\u00e9lica fue una gracia y prerrogativa particular de Santa Mar\u00eda Bernarda. (HV p. 51).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>La vida de Santa Mar\u00eda Bernarda es todo un ejemplo de virtudes, donde no resulta dif\u00edcil reconocer su heroicidad.<\/li>\n\n\n\n<li>Llev\u00f3 una vida oculta y en oraci\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>Nutr\u00eda una inmensa confianza en Dios y en la Providencia.<\/li>\n\n\n\n<li>Su vida ha sido todo un confiar en Dios, que la guiaba por el camino de la santidad.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Se consideraba y se llamaba, con plena convicci\u00f3n, \u201cuna gran pecadora\u201d y quer\u00eda que todos tambi\u00e9n la consideraran persona de poco valor. Hac\u00eda poco caso de s\u00ed misma y de su vida, despreciaba los honores y las alabanzas; deseaba ser despreciada y humillada; se alegraba de las humillaciones; atribu\u00eda, todo bien, \u00fanicamente a Dios. (HV p. 110).<\/p>\n\n\n\n<p>Por humildad y modestia, prefer\u00eda dejar de dar limosnas y dejar que las otras hermanas lo hicieran, para permanecer oculta. Amaba la simplicidad. Sus palabras eran siempre sinceras y expl\u00edcitas. En ella, todo era aut\u00e9ntico, inspirado por la bondad y la benevolencia. Se consider\u00f3 siempre la m\u00e1s peque\u00f1a de las hermanas, obligada a servir a todas, y a estar sometida a todas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el ejercicio heroico de esta virtud, se inspir\u00f3 en la humildad de la Virgen Mar\u00eda, no dando ninguna importancia a su persona ni al cargo que ocupaba, sino atribuyendo todo bien exclusivamente a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiso que la humildad fuese la caracter\u00edstica de su Congregaci\u00f3n y educ\u00f3 a sus hijas espirituales, para cultivar y amar esta virtud. La virtud de la humildad result\u00f3 la constante de su vida y de su actividad. Es admirable su prudencia y humildad. Jam\u00e1s busc\u00f3 defenderse de cualquier acusaci\u00f3n, antes bien, se apresuraba a echarse sobre s\u00ed, toda culpa. (HV p 211).<\/p>\n\n\n\n<p>Era siempre honesta, sincera, genuina y aut\u00e9ntica. Nunca se le vio impaciente o irritada. Las amonestaciones y correcciones las hac\u00eda con voz tranquila. Despu\u00e9s a\u00f1ad\u00eda alguna palabra de est\u00edmulo que hac\u00eda efecto. Cuando el mundo externo no la comprend\u00eda, la contrariaba y la persegu\u00eda, permanec\u00eda silenciosa y no se defend\u00eda. Al confesar sus culpas, reconoc\u00eda sus propias faltas con gran humildad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando era acusada, jam\u00e1s se mostraba ofendida, con actos de caridad hechos ocultamente y haciendo los trabajos m\u00e1s humildes, quer\u00eda ponerse al servicio de todos. En su comportamiento nunca manifest\u00f3 nada que fuese contrario a la virtud heroica de la humildad. (HV p. 143).<\/p>\n\n\n\n<p>En los sufrimientos por las incomprensiones del Obispo de Portoviejo y su Clero, permaneci\u00f3 en silencio y no se defendi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Sumergida en la m\u00e1s profunda humillaci\u00f3n delante del Se\u00f1or, agradec\u00eda por la oportunidad de poder sufrir y aparecer culpable delante de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella nos dice: hermanas cr\u00e9anme, el \u00fanico camino al cielo es aquel que Cristo hall\u00f3 con su propio pie\u2026. \u201chumildad &#8211; sacrificio &#8211; y amorosa oblatividad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La Madre Bernarda en su carta 59, dice: mucho les he escrito sobre la humildad, pero\u2026 \u00bfla han asimilado\u2026? No basta reflexionar, hay que obrar. Si faltar\u00e1 la pr\u00e1ctica ser\u00eda mejor callar.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiera la Sangre Redentora de Cristo, sanar nuestros corazones de la soberbia, del egocentrismo y de la exagerada autosuficiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiera tambi\u00e9n que la humildad eche hondas ra\u00edces y produzca frutos sazonados de santidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo ser\u00e1 si se humillan todos los d\u00edas de su existencia. De otro modo, el cerro de la soberbia se convertir\u00e1 en monta\u00f1a infranqueable. (C. M.B. 59)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Momento de interiorizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 actitudes demuestran que soy una persona humilde?<br>\u00bfCu\u00e1l es mi actitud frente a las situaciones dif\u00edciles que se me presentan como medio para practicar la virtud de la humildad?<br>Concreto mi compromiso personal frente a la pr\u00e1ctica de la humildad.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-4 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"506\" height=\"900\" data-id=\"3273\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/12\/humildad1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3273\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/12\/humildad1.jpg 506w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/12\/humildad1-480x854.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 506px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"506\" height=\"900\" data-id=\"3296\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2024\/01\/hum4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3296\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2024\/01\/hum4.jpg 506w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2024\/01\/hum4-480x854.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 506px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"506\" height=\"900\" data-id=\"3297\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2024\/01\/hum7.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3297\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2024\/01\/hum7.jpg 506w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2024\/01\/hum7-480x854.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 506px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"506\" height=\"900\" data-id=\"3298\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2024\/01\/hum10.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3298\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2024\/01\/hum10.jpg 506w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2024\/01\/hum10-480x854.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 506px, 100vw\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Humildad del lat\u00edn humilitas, abajarse; de humus (tierra). 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