{"id":2599,"date":"2023-07-14T20:30:00","date_gmt":"2023-07-15T01:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/?p=2599"},"modified":"2023-07-08T13:32:40","modified_gmt":"2023-07-08T18:32:40","slug":"15o-domingo-del-tiempo-ordinario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/evangelio-del-domingo\/15o-domingo-del-tiempo-ordinario\/","title":{"rendered":"15\u00ba Domingo del Tiempo Ordinario"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color\"><strong>EVANGELIO<\/strong> de Mateo 13, 1-23<\/p>\n\n\n\n<p>1 Aquel d\u00eda, Jes\u00fas sali\u00f3 de la casa y se sent\u00f3 a orillas del mar.<br>2 Una gran multitud se reuni\u00f3 junto a \u00e9l, de manera que debi\u00f3 subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanec\u00eda en la costa.<br>3 Entonces \u00e9l les habl\u00f3 extensamente por medio de par\u00e1bolas. Les dec\u00eda: &#8220;El sembrador sali\u00f3 a sembrar.<br>4 Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los p\u00e1jaros las comieron.<br>5 Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no hab\u00eda mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda;<br>6 pero cuando sali\u00f3 el sol, se quemaron y, por falta de ra\u00edz, se secaron.<br>7 Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron.<br>8 Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.<br>9 \u00a1El que tenga o\u00eddos, que oiga!&#8221;.<br>10 Los disc\u00edpulos se acercaron y le dijeron: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 les hablas por medio de par\u00e1bolas?&#8221;.<br>11 El les respondi\u00f3: &#8220;A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no.<br>12 Porque a quien tiene, se le dar\u00e1 m\u00e1s todav\u00eda y tendr\u00e1 en abundancia, pero al que no tiene, se le quitar\u00e1 aun lo que tiene.<br>13 Por eso les hablo por medio de par\u00e1bolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden.<br>14 Y as\u00ed se cumple en ellos la profec\u00eda de Isa\u00edas, que dice: Por m\u00e1s que oigan, no comprender\u00e1n, por m\u00e1s que vean, no conocer\u00e1n,<br>15 Porque el coraz\u00f3n de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus o\u00eddos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus o\u00eddos no oigan, y su coraz\u00f3n no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure.<br>16 Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus o\u00eddos, porque oyen.<br>17 Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron; o\u00edr lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.&#8221;<br>18 Escuchen, entonces, lo que significa la par\u00e1bola del sembrador.<br>19 Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que hab\u00eda sido sembrado en su coraz\u00f3n: este es el que recibi\u00f3 20 la semilla al borde del camino.<br>El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegr\u00eda,<br>21 pero no la deja echar ra\u00edces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulaci\u00f3n o una persecuci\u00f3n a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.<br>22 El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducci\u00f3n de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.<br>23 Y el que la recibe en tierra f\u00e9rtil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color\">Palabra del Se\u00f1or.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos&#8230;<br \/>\nMT13,11<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2602,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"1200","footnotes":""},"categories":[95],"tags":[],"class_list":["post-2599","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio-del-domingo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2599","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2599"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2599\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2603,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2599\/revisions\/2603"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2602"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2599"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2599"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2599"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}