{"id":2047,"date":"2023-03-10T13:28:48","date_gmt":"2023-03-10T18:28:48","guid":{"rendered":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/?p=2047"},"modified":"2023-03-10T13:32:58","modified_gmt":"2023-03-10T18:32:58","slug":"la-congregacion-clausura-su-presencia-en-la-ciudad-de-cruz-alta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/noticias\/la-congregacion-clausura-su-presencia-en-la-ciudad-de-cruz-alta\/","title":{"rendered":"La Congregaci\u00f3n clausura su presencia en la ciudad de Cruz Alta"},"content":{"rendered":"\n<p>El 28 de enero de 2023, despu\u00e9s de 97 a\u00f1os de presencia en la ciudad, las Hermanas Franciscanas Misioneras de Mar\u00eda Auxiliadora finalizaron su presencia en Cruz Alta, estado de Rio Grande do Sul, Brasil. La celebraci\u00f3n tuvo lugar en el Asilo San Antonio, una instituci\u00f3n de larga estancia para ancianos, donde la Congregaci\u00f3n mantuvo una fraternidad durante 76 a\u00f1os, trabajando en la obra de la Sociedad de S\u00e3o Vicente de Paulo &#8211; Vicentinos.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera presencia de las Hermanas en Cruz Alta se estableci\u00f3 el 1 de mayo de 1926 en el Hospital S\u00e3o Vicente con el prop\u00f3sito de atender a los enfermos y realizar actividades pastorales. El 31 de enero de 1947, las hermanas se instalaron en el Asilo Santo Antonio para cuidar a los ancianos. El 5 de marzo de 1955 se fund\u00f3 otra fraternidad en Lar da Ni\u00f1a, cerca del Asilo, con el fin de ayudar a las ni\u00f1as hu\u00e9rfanas y desamparadas. La fraternidad del Hospital fue suprimida en 1972. La de Lar de la Ni\u00f1a en 2004.<\/p>\n\n\n\n<p>La fraternidad de Asilo San Antonio fue fundada por las Hermanas Beatriz L\u00f4ndero, Lib\u00e9ria Lumassegger y Flaviana Wieczoreck. Entre 1989 y 2002, parte de las hermanas que asist\u00edan a la misi\u00f3n en el Asilo pararon a vivir en una residencia externa donde se form\u00f3 la fraternidad Santa Clara de As\u00eds. En 2008, otras fraternidades existentes en el lugar fueron suprimidas, quedando apenas la presencia en el Asilo Santo Ant\u00f4nio.<\/p>\n\n\n\n<p>La despedida del Asilo San Antonio fue un momento de emoci\u00f3n para la comunidad, especialmente para los ancianos residentes, los Laicos Vicentinos que dirigen la obra y los Laicos Franciscanos Misioneros de Madre Bernarda &#8211; ALMABER, que siempre colaboraron con la misi\u00f3n de las hermanas. En esa ocasi\u00f3n, hubo un almuerzo en honor de las hermanas con la presencia del Equipo de Gobierno de la Regi\u00f3n Misionera S\u00e3o Francisco de As\u00eds, con sede en Passo Fundo\/RS. Hubo la inauguraci\u00f3n de la sala que recibi\u00f3 el nombre de Santa Maira Bernarda y la incorporaci\u00f3n de una foto de las \u00faltimas hermanas directoras en la sala hist\u00f3rica del Asilo San Antonio. A las 16hs PM, en la celebraci\u00f3n comunitaria realizada en la capilla del Asilo Santo Antonio, los presentes recordaron con gratitud y alabanza el itinerario de la presencia de las hermanas y todo el bien hecho en la citada obra.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, se transcribe \u00edntegramente el discurso del Sr. Irineu Ehmke pronunciado durante el almuerzo. El Sr. Irineu trabaj\u00f3 durante muchos a\u00f1os en el Asilo como administrador de la instituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;MANIFESTACI\u00d3N&#8221;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Respondiendo al pedido de nuestro Presidente, Jorge Bronzatti, de pronunciarme sobre este momento, que marca la despedida de las Religiosas de nuestras obras, confieso que dadas mis ya conocidas limitaciones, sinceramente me faltan palabras que traduzcan fielmente y marcada relevancia, los sentimientos que se apoderan del alma de los Ancianos, Vicentinos, Siervas y Siervos, colaboradores y de la comunidad en general, con la partida de los abnegados y, podemos decir con convicci\u00f3n, Religiosas esenciales de la Congregaci\u00f3n de las Franciscanas Misioneras Hermanas de Mana Auxiliadora.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Fueron 79 a\u00f1os de presencia misionera en nuestro Asilo San Antonio. Este humilde ciudadano que os habla tuvo el placer de acompa\u00f1ar y presenciar muestras de las m\u00e1s aut\u00e9nticas obras de donaci\u00f3n y amor a los Hermanos Mayores que se beneficiaron de los servicios de la entidad durante grande parte de esta trayectoria. Ha sido siempre un apostolado practicado como mandamiento de la caridad estrictamente dentro del legado de su Fundadora, Santa Mar\u00eda Bernarda: &#8220;Mi Vivir es el Evangelio&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Fui testigo de las actitudes y demostraciones de las Hermanas de amor por los ancianos y preocupaci\u00f3n por la continuidad de la entidad. Cuando llegu\u00e9 al Asilo en noviembre de 1966, la Hermana Silv\u00e2nia Schuh era la directora Interna. En ese momento, la escasez era el t\u00f3nico de la vida cotidiana, incluida la comida. Se com\u00eda lo que estaba disponible para el momento. A veces algunas Hermanas renunciaban a su comida por beneficio interno. Peri\u00f3dicamente, el Asilo recib\u00eda alimentos de algunos colaboradores, de cooperativas y de C\u00e1ritas, dentro del Proyecto de Brasil con algunos pa\u00edses, denominado &#8220;Alianza por el Progreso&#8221;. No hab\u00eda empleados, pero contaban con la ayuda de algunos ancianos y ancianas en los servicios dom\u00e9sticos, huerta, huerta y cuidado de animales. Muy pocos internos recib\u00edan jubilaci\u00f3n. Para conseguir alguna plata, al final de cada mes se visitaba a los comerciantes de los barrios cercanos, solicitando donaciones que se registraban en una libreta. Para m\u00ed, la Hna. Silv\u00e2nia era una m\u00e1quina enchufada las 24 horas del d\u00eda. No descansaba. M\u00e1s tarde, con la Hna. Oneyde Miotto reemplazando a Hna. Silv\u00e2nia, la entrada de nuevos vicentinos con mayor penetraci\u00f3n en la sociedad urbana y rural (Americo Macagnan, Ricardo Stefanello, Lino Ceretta, D\u00e9cio Borges Caino, Jo\u00e3o Durigon Sobrinho, Anthero Miguel Stefanello y otros), aument\u00f3 la capacidad de movilizaci\u00f3n de la comunidad y las donaciones aumentaron significativamente. La Hna. Oneyde fue otra directora que marc\u00f3 \u00e9poca en nuestro Asilo. Rara vez se acostaba a descansar antes de medianoche. Primero visitaba las camas para comprobar que los ancianos estuvieran bien abrigados y tuvieran suficientes mantas. En el momento de la gerencia de la Hna. Oneyde, la Hna.Liberia Lumasseger, quien fue una de las primeras hermanas en llegar al asilo en enero de 1944, volvi\u00f3 a vivir en el Asilo. Felices quienes tuvieron el placer de escuchar la narraci\u00f3n de los hechos (puntos positivos y dificultades) de su gesti\u00f3n. Fue muy inteligente. Ten\u00eda un esp\u00edritu de renuncia y sacrificio sorprendente. Como era austriaca, recib\u00eda correspondencia de familiares y amigos. Para que Dios ayudara al Asilo en sus necesidades, retrasaba abrirlas y leerlas por quince o veinte d\u00edas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La presencia de las religiosas, acompa\u00f1ada de la primordial e indispensable entrega de las vicentinos y colaboradores, fue fundamental para instaurar un clima de gran credibilidad del Asilo en la sociedad, tanto a nivel local como regional. Las donaciones se multiplicaron y, sumadas a los buenos resultados de la Fiesta anual en honor a San Antonio, fueron decisivas para las iniciativas de ampliaci\u00f3n y cualificaci\u00f3n del servicio que la instituci\u00f3n presta a su clientela, principalmente en las \u00e1reas de recursos humanos, nutrici\u00f3n y salud.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Todas las dem\u00e1s Hermanas que han servido en nuestro asilo, incluidas las que ocupaban la direcci\u00f3n interna, fueron pilares, fermento de entrega y trabajo desinteresado y cristiano que, junto a os vicentinos y familiares, miembros del clero, empleados, ancianos y donantes (locales y regional), elev\u00f3 la instituci\u00f3n a un nivel de buena calidad y solidez.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Finalmente, queridas y estimadas Hermanas: Nos alejamos f\u00edsicamente de vosotras, pero permaneceremos firmemente cerca en el camino de la Fe, la Esperanza y la Caridad. Decir \u201cmuchas gracias\u201d por tanta dedicaci\u00f3n, tanto sacrificio, por tantas renuncias, por los largos setenta y nueve a\u00f1os a favor de las personas residentes en nuestro Asilo Santo Antonio, es muy poco. Queremos expresar nuestro agradecimiento imperecedero en nombre de los Ancianos, Vicentinos, Empleados, de nuestro Asistente Eclesi\u00e1stico (Padre M\u00e1rcio Laufert) y de todos nuestros bienhechores en los municipios de Cruz Alta y alrededores.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por \u00faltimo, consideramos oportuno dejar dos citas para la reflexi\u00f3n de todos los presentes: \u201cLa felicidad est\u00e1 en una l\u00e1grima que se enjuga, en una sonrisa que se manifiesta, en un anciano que se consuela\u201d (Van Der Meersch) \u201cLa caridad consiste en hacer y no en imaginar lo que se deber\u00eda hacerse, lo que otros podr\u00edan hacer, lo que habr\u00eda que hacer, lo que har\u00eda yo, si las cosas hubieran resultado de manera diferente&#8221; (H. Sanson).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Escrito por Irineu Ehmke del Asilo Santo Ant\u00f4nio<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2055\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2055\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta1.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta1-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2057\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta3.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2057\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta3.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta3-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2062\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta4.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2062\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta4.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta4-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2060\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta5.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2060\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta5.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta5-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2059\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta6.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2059\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta6.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta6-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2061\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta7.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2061\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta7.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta7-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2056\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta8.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2056\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta8.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta8-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2053\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta9.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2053\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta9.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta9-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2052\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta10.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2052\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta10.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta10-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2054\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta11.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2054\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta11.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta11-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2050\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta12.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2050\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta12.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta12-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2058\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta13.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2058\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta13.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta13-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2051\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta14.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2051\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta14.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta14-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" data-id=\"2063\" src=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta15.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2063\" srcset=\"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta15.png 800w, https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/03\/calta15-480x270.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 800px, 100vw\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 28 de enero de 2023, despu\u00e9s de 97 a\u00f1os de presencia en la ciudad, las Hermanas Franciscanas Misioneras de Mar\u00eda Auxiliadora finalizaron su presencia en Cruz Alta, estado de Rio Grande do Sul, Brasil. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2049,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"1200","footnotes":""},"categories":[31],"tags":[],"class_list":["post-2047","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2047","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2047"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2047\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2071,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2047\/revisions\/2071"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2049"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2047"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2047"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanas.org\/portal\/lamerica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2047"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}